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¿Sabes que es la receptación de bienes?

Quizá has escuchado este término frecuentemente, especialmente en estos tiempos de corrupción, en los medios de comunicación escuchamos o leemos la palabra “recepción” como un hecho ligado a un delito, por tanto, te debe interesar saber ¿qué es exactamente el delito de receptación, a quién afecta y con qué penas se sanciona?

La receptación, puede explicarse a grandes rasgos como; la entrega de un bien, que tiene una procedencia dudosa (ilícita) y que necesita la consumación de un delito anterior contra la propiedad, así como también se debe presumir que la persona que reciba el bien tiene conocimiento acerca de que este proviene de algún delito anterior y que, con el bien obtenido, obtenga un enriquecimiento propio por su comercialización.

Por tanto, el delito de receptación es cometido por aquel que tiene en su poder elementos hurtados o robados, sabiendo o presumiendo su origen; con la intención de venderlos y obtener una ganancia, es decir, aprovechando para sí los efectos del delito patrimonial previo.

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Los dos elementos fundamentales que integran este delito han sido foco de grandes controversias a lo largo de la historia, han sido discutidos y generado problemas para comprender su objeto, esto deviene porque para cometer el precitado ilícito penal deben configurarse los elementos subjetivos del tipo penal, esto es, el conocimiento del autor de la procedencia ilícita de los bienes y el ánimo de lucro o enriquecimiento obtenido por la comercialización del producto.

A diferencia de otros tipos penales que aprueban la comisión imprudente, el delito de receptación es un delito necesariamente doloso, bien sea porque se tenga la certeza inequívoca de la procedencia de los objetos, es decir, un dolo directo, como por que exista una posibilidad suficiente de que los elementos traigan una causa probable de procedencia ilícita, conocido como dolo eventual, que puede ser por disposición de circunstancias concurrentes.

El delito de receptación curiosamente se presenta con bastante frecuencia, ya que a pesar de la sospecha evidente de la procedencia dudosa de los productos, los adquirientes generalmente miran para otro lado, que no exonera de culpa alguna.

Escrito por: Abg. Jessica Navarro

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