Perú registra la mayor tasa de mortalidad por covid-19 del mundo: ¿Qué factores explican este suceso?

La semana pasada, nuestro país superó a Bélgica quien lideraba el “ranking” mundial de mortalidad por Covid-19, registrando 87 decesos por cada 100.000 habitantes, convirtiendo al Perú en el país con mayor tasa de letalidad por la pandemia, por encima de países como Estados Unidos, Brasil y México.

Hasta el pasado 29 de agosto se observaban 630 mil casos y 28.471 muertes desde el inicio del brote en marzo de 2020. Es decir, en términos absolutos, hasta el viernes, nos ubicamos como el noveno país con más muertes en el mundo; y el quinto con más contagios.

Estos datos son confirmados por los informes de la Universidad John Hopkins, quien se ha encargado de analizar la incidencia del Covid-19 a nivel global y el porcentaje de fallecidos por número de infectados.

Las razones de estas alarmantes cifras, han sido explicadas por el Gobierno, quien atribuye este récord al sinceramiento de los números con “transparencia”, debido a que se cuenta con uno de los “mejores” sistemas de registro de defunciones en América Latina, sin embargo, los expertos indican que existen otros indicadores que pueden ayudar a entender lo que ocurre.

Factores

El medio internacional BBC Mundo, recientemente ha expuesto cinco elementos, en base a las investigaciones de expertos, para entender la situación de nuestro país, ellos son:

  • Deficiencias en el sistema de salud

Uno de los factores que ha potenciado esta crisis es que la pandemia sorprendió al Perú con una baja inversión en salud, evidenciado escasez de camas hospitalarias y de cuidados intensivos, personal mal pagado y un solo laboratorio capaz de procesar pruebas moleculares, de acuerdo al doctor Eduardo Gotuzzo, profesor emérito de la Universidad Cayetano Heredia de Lima y exdirector del Instituto de Medicina Tropical de esa institución.

Así mismo, a través de una entrevista con DW, Rubén Mayorga, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Perú, ha reafirmado esta opinión manifestando: “La pandemia de coronavirus ha desnudado las deficiencias que tenía el sistema de salud”.

Mayorga agrega: “Ha habido muy poca inversión en salud en los últimos treinta años, además de una gestión que no fue al ritmo de la evolución de la pandemia; muchos sitios del país no estaban preparados para una pandemia de infección respiratoria como esta”.

Por su parte, el doctor Ernesto Gozzer, experto en Salud Pública de la Universidad Cayetano Heredia, reconoce que el “estado de los servicios de salud han potenciado el efecto sobre la mortalidad por covid-19”, pero no cree que las condiciones del sector expliquen por sí solas la devastación causada por la pandemia. “Si no, países que tienen peores condiciones que nosotros estarían mucho peor”. (BBC-Mundo)

  • Cuidados intensivos en vez de en prevención

De acuerdo a Gozzer, el factor más importante es “que se tuvo un enfoque más hospitalocéntrico que preventivo y de detección o de salud pública”.

Al respecto indicó: “A pesar de las acertadas medidas tempranas (cierre de escuelas, fronteras, cuarentena), el enorme aumento de la disponibilidad de camas de hospitalización y de cuidados intensivos (UCI) y la dedicación del personal de salud y los funcionarios encargados la respuesta a la pandemia, los resultados no han sido los esperados”.

“Los que trabajamos en salud pública buscamos contener un brote, que (los pacientes) no lleguen a cuidados intensivos”, relató Gozzer.

  • Escasez de oxígeno

Durante varios momentos de la emergencia, los medios difundieron imágenes acerca de personasen largas colas para conseguir oxígeno, demanda que llevó a que muchos proveedores subieran los precios del insumo y que se abrieran puestos clandestinos de venta de oxígeno.

Es por ello que, en junio, el gobierno declaró el oxígeno como producto de “interés nacional” y ordenó una compra cercana a los US$25 millones del gas medicinal para satisfacer la demanda.

Gozzer también declaró: “La falta de oxígeno influyó en la mortalidad, porque la gente que necesitaba oxígeno y que con eso se podía haber curado, probablemente se agravó y tuvo que llegar a UCI o ya no llegó a UCI”.

  • Reacción del gobierno

Según los datos oficiales, a pesar del crecimiento económico que ha experimentado Perú en la última década, una quinta parte de su población vive en la pobreza, aunado a que millones de personas no tienen acceso al agua potable, el gran hacinamiento en los hogares, un 70% de informalidad laboral y el incumplimiento de las pautas establecidas para frenar la propagación del virus.

Según explica el médico infeccioso Guillermo Contreras: “La informalidad de la población peruana hace que salgan a la calle a trabajar por falta de medios sostenibles de subsistencia”, además, “otro grupo poblacional no comprende las medidas. Mucha gente no comprende el valor de lavarse las manos, el uso correcto de la máscara, la distancia social”.

Por tanto, el gobierno reaccionó rápidamente al decretar una de las cuarentenas más restrictivas de la región, y al mismo tiempo destinó entre el 9% y el 12% de su PIB para ayudar a la gente que hubiera perdido su empleo (o autoempleo) y a las empresas que se hubieran quedado sin ingresos a causa del cierre de la economía.

Sin embargo, para Hugo Ñopo investigador principal del grupo Grade, a BBC Mundo, faltó “una vuelta de tuerca” a estas medidas para adaptarlas a la realidad peruana.

Debido a las medidas, muchas personas se abastecían en lugares aglomerados como los mercados, los cuales fueron identificados en mayo como “los principales focos de contagio”, de acuerdo al Presidente Vizcarra.

Además, el reparto de los bonos económicos desencadenó que se formaran aglomeraciones en los bancos, teniendo en cuenta que solo el 38,1% de los peruanos adultos tiene cuenta bancaria. El resto debía ir en persona a cobrar el dinero.

Es por ello que, según el doctor Gotuzzo, “las medidas sociales buenas (bonos) terminaron siendo medidas de salud pública negativas”.

  • Cumplimiento de restricciones

Para el experto Pablo Lavado, profesor de Economía de la Universidad del Pacífico: “las reuniones clandestinas han contribuido, sin duda, a la tasa de mortalidad, pero no creo que sean la principal causa, no es preciso atribuírselas”.

Es por ello que explica: “Son hipótesis creíbles, pero no hay datos. Además, no solo hay que considerar las fiestas clandestinas. La gente ha seguido saliendo a trabajar, se ha seguido moviendo, ha habido interacción en los mercados, en los bancos, todo eso ha ido sumándose”.

Finalmente puntualiza: “Sin duda han contribuido (las reuniones), pero me queda la duda de cuánto han contribuido. Todas las aglomeraciones han contribuido, pero no podría decir cuál más”, señala y asegura que “son más las personas que se cuidan”.

Escrito por: Grupo Verona

Foto: Yahoo Noticias

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