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Mujer ¡Empodérate!

La inequidad de género no es solamente un problema que influye en lo social y moral, es también una limitante para el crecimiento económico. Las mujeres, representan la mitad de la población mundial, por lo que no lograr que desarrollen plenamente su potencial económico, incide directamente sobre la economía global.

Los estudios demuestran que cerca de mil millones de mujeres, no son capaces de alcanzar su potencial económico, debido a barreras como el acceso desigual a  oportunidades y al crédito, falta de educación y formación, falta de apoyo de sus comunidades o gobiernos, entre otros. El Perú en los últimos tiempos ha tratado de promover el verdadero empoderamiento de las mujeres, a fin de permitirles ejercer la plenitud de sus posibilidades, observándolas como motores de crecimiento y desarrollo, lo que se ha traducido en un notable empoderamiento por el emprendimiento de mujeres. El espíritu de lucha y el empuje de la mujer peruana, se destaca en diversas áreas de la sociedad, como la cultura, el deporte, las artes, la ciencia y el campo del emprendimiento y empresas. Las mujeres realizan una contribución sustancial al bienestar económico aportando grandes cantidades de trabajo no remunerado, como el cuidado de los hijos y tareas domésticas, que aún no se contabilizan en el PBI.

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Los estudios han demostrado que las mujeres son la clave para combatir la pobreza, empoderar a la mujer permite trasladar sus logros personales al plano colectivo, propiciando avances en la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres, y un entorno social donde los intereses de ambos sexos no sean necesariamente contradictorios. Sin embargo, ese poder no aparece solo, hay que conquistarlo, y se debe empezar por la toma de conciencia, reconociendo la labor “informal” no remunerada que hacen todas las amas de casa, utilizando su tiempo para el bienestar familiar, y además entendiendo que ser ama de casa (trabajo informal) y pertenecer a una empresa o ser emprendedora (trabajo formal) no son excluyentes, debe lucharse por crear este equilibrio trabajo-familia.

El empoderamiento femenino no significa “hacer sentir bien a las mujeres”, es mucho más, tiene que entenderse como un deber social y público, para que pueda alcanzar a todas las mujeres de forma masiva en nuestro país, y pase definitivamente a formar parte de la cultura corporativa de las empresas.

Escrito por: Abg. Jessica Navarro

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