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Alrededor de un millón de empresas familiares han tenido que parar parcial o totalmente

De acuerdo a las últimas declaraciones de Paul Romero, vicepresidente de la Asociación de Empresas Familiares del Perú, en el Perú existen un total de 2,3 millones de empresas, de ellas el 80% son familiares, es decir alrededor de 1,84 millones.

Estas unidades contribuyen con más del 40% del producto bruto interno (PBI) y generan entre el 60% y 70% del empleo en el país. Alrededor de un millón de ese total, es decir, el 60% ha tenido que parar parcial o totalmente sus actividades durante la cuarentena. Al respecto indica:

“Esta cifra de alguna manera da cuenta de la dimensión de esta crisis que ha trascendido de lo sanitario a lo económico, de la cual lamentablemente muchas organizaciones no podrán sobreponerse y desaparecerán del mercado”.

El representante de la asociación, además, explica: “Recordemos que en su mayoría son marcas pequeñas, que no cuentan con protocolos familiares, o los tienen, pero no los aplican (cuya implementación y uso fomentamos desde la asociación) y tampoco están profesionalizadas”.

Las sucesiones

Generalmente solo el 30% de las empresas familiares pasa a la segunda generación y apenas el 10% a la tercera generación. La inclusión de profesionales calificados que no sean de la familia es clave para evitar conflictos, afirma Romero.

En igual sentido ha manifestado que, como resultado de la pandemia, algunas de las empresas de este sector han optado por retrasar su proceso de sucesión, especialmente porque el directorio considera que el fundador, por la mayor experiencia, puede manejar y enfrentar de mejor manera la complicada situación económica que atravesamos.

Aunque también se ha observado que algunas, al contrario, prefieren adelantar la sucesión, principalmente cuando el líder se encuentra dentro de población vulnerable frente al Covid-19.

Reactiva Perú

Romero también ha informado que las compañías que han obtenido recursos del programa Reactiva pueden presentar diferencias a su interior, porque este beneficio les impide distribuir dividendos o utilidades durante la vida del préstamo, salvo a los trabajadores.

Señala además que :“De no tener un directorio profesional e independiente, lo cual es un paso fundamental, los problemas pueden agudizarse aún más, especialmente, con los miembros de la familia que no trabajan en la empresa y solo viven de lo que esta genera”.

Fuente: El Comercio

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