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Informalidad: Uno de los factores que contribuye a aumentar la pandemia

Entre las realidades que han desnudado con el paso de la pandemia, se encuentran las profundas brechas de desigualdad que separan a nuestra sociedad. Las enseñanzas de los últimos meses nos dejan de lección que no bastan las medidas para proteger a una población que desde hace décadas sufre profundas vulnerabilidades.

La informalidad laboral se presenta como uno de los retos más importantes del mercado económico actual de nuestro país, este fenómeno, solo en 2019, afectó al 72% de la población, de acuerdo a información de la Asociación de Exportadores (Adex).

La informalidad es un concepto muy amplio, que no sólo implica falta de acceso a pensiones y otros elementos de la seguridad social, sino que además se asocia a bajos niveles de productividad y empleos de baja calidad. La informalidad es una red que cada día atrapa a millones de trabajadores en empleos de escasa eficacia.

La realidad en el Perú

Los empleos temporales, a tiempo parcial, o desprotegidos que se dan bajo las condiciones de la informalidad, han sido los más impactados por el deterioro de la economía, el coronavirus también ha contagiado los mercados laborales. Sectores como turismo, transporte, comercio no electrónico y otros servicios en los cuales el teletrabajo no es una opción son los más afectados de esta crisis.

Como ya sabemos, en nuestro territorio, las familias vulnerables componen gran parte de la economía del país, y casi todas están vinculadas de alguna forma a las micros y pequeñas empresas, para ellos trabajo en negro y precarización laboral son la constante, sobre ellos recaen las peores condiciones de trabajo, y también sobre ellos ha caído más brutalmente la crisis en cuanto a obedecer y aplicar las ordenes de cerrar negocios y recluirse en los hogares para afrontar el Covid-19.

Medidas económicas durante la pandemia

Las empresas que componen el sector informal no manejan economías de escala, es decir, sus procesos productivos generalmente son sencillos, entre las consecuencias de ello se encuentran:

  • Se dificulta el desarrollo de redes de proveedores que permita integrarse a cadenas mucho más eficientes (como las necesarias para exportar).
  • La inversión de los informales es escasa o nula, especialmente en medioambiente, tecnología y capacitación
  • Generalmente no cuentan con acceso a créditos bancarios formales y otros servicios financieros necesarios para crecer.

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La llegada de la pandemia y el hecho de que 7 de cada 10 peruanos (económicamente activos) no contaran con empleos productivos, bien remunerados y con seguridad social, hizo que la principal medida del gobierno central para solventar la situación se basara en la entrega de bonos, transferencias monetarias destinadas a las poblaciones vulnerables, así como la creación de programa que buscan evitar la ruptura de la cadena de pagos a través de créditos con garantía del estado, dirigidos a todo el sector empresarial. Sin embargo, ¿Estas medidas se adaptan a la realidad del ecosistema informal?

Observemos un ejemplo, de acuerdo a una evaluación de IPSOS, utilizando la ENAHO, se observa que, aproximadamente el 50% de la población no cuenta con una refrigeradora. Esas familias que carecen de este recurso, además pertenecen (en gran medida) al sector informal, por tanto, ¿es posible pedirles que no salgan de sus casas durante varios días?

Aunque el gobierno fue bastante diligente en la aplicación de un confinamiento obligatorio, para evitar la propagación del virus, la existencia de una economía tan informal como la nuestra, convirtió a nuestro territorio en un centro de contagio, debido a que, los trabajadores informales debían salir cada día a trabajar, pero también a comprar lo que necesitaban y en esta cadena generalmente se produjeron infecciones y luego el contagio de sus familias.

¿Qué hacer?

Más allá del concepto y sus diferentes interpretaciones, este problema merece especial atención y debate, debido a las nuevas categorías de empleo que aparecerán luego de la pandemia, aunado al creciente cierre de negocios, estrictas medidas que se deben aplicar para salvar empresas, entre otros factores.

Tomando en consideración, que la mayoría de los negocios actualmente optará por el trabajo virtual, ‘apps’ de servicios, economía colaborativa, independientes, freelancers’, entre otros, se abren nuevas puertas de riesgos actuales y futuros, que se presentan tanto por los desafíos actuales como los heredados. Surge aquí la inminente necesidad de dominar los retos de la informalidad, en este mundo que nos exige una necesaria transformación.

Escrito por: Grupo Verona

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