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Informalidad financiera: Otra brecha de la pandemia

Más de la mitad de la población peruana está excluida del sistema financiero formal, esto quiere decir que, el 60% de los adultos peruanos carece de cuentas bancarias. De acuerdo a las investigaciones, ello en gran parte es el resultado de la extensión de la informalidad, un fenómeno heredado que se ha instalado y envuelve nuestra realidad social y económica.

Durante estos meses de pandemia, este elemento ha desencadenado mayores dificultades, incluyendo trabas para la entrega de subsidios a los más necesitados. La informalidad ha limitado la lucha contra la Covid-19, aspectos cómo la falta de bancarización ha impedido llegar a todos con facilidad.

Entrega de bonos y contagios

La creación de subsidios económicos durante esta época de emergencia sanitaria se ha planteado para mitigar el impacto de la paralización de las actividades económicas.

Esta estrategia de ayuda inmediata a los más vulnerables es muy importante, sin embargo, las deficiencias estructurales del país que incluyen:  1) Poca profundización financiera, 2) Ausencia de padrones para identificar beneficiarios, han contribuido a propiciar focos de contagios debido a las largas colas que habrían sido una fuente de contagio del virus.

Tomando los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), hasta 2019 solo cuatro de cada diez hogares peruanos contaban con algún producto financiero, en específico:

  • Cuentas de ahorro: 39,5%
  • Tarjeta de débito: 37%
  • Cuentas corrientes o a plazos: Menos del 10%

Estos números se vuelven más preocupantes, en el sector de los trabajadores informales, que hasta principio de este año representaban más del 70% de la economía, en este grupo, según la misma fuente, apenas un 25,7% tiene una cuenta de ahorros.

Salud y economía

En un reporte de las Naciones Unidas publicado el 26 de agosto se observa:  “El acceso a un teléfono, una cuenta bancaria y una identificación digital es cada vez más central a la salud económica y, en algunos casos, una cuestión de supervivencia,”

En el informe también agregan: “Sin embargo, una o más partes de este kit de supervivencia digital aún no están disponibles para casi la mitad de la población adulta, desproporcionadamente mujeres, en la mayoría de los países en desarrollo”.

Entre las principales recomendaciones que aporta la ONU en este sentido se indica que se deben hacer los servicios bancarios en línea más baratos y que los principales beneficiarios sean los estratos económicos más bajos, quienes, en muchos casos, dependen, de remesas del extranjero, entre otras cosas.

Cultura financiera

De acuerdo a una encuesta nacional de la Superintendencia de Banca y Seguros, entre las razones por las que seis de cada diez peruanos piensan que no necesitan una cuenta de ahorros en el sistema financiero formal están:

  • No ven ninguna ventaja en contar con una cuenta: 19%
  • Desconocimiento: 16%
  • No tienen ingresos: 13%
  • No lo habían pensado: 12%
  • No se ganan muchos intereses: 9%
  • Los bancos cobran comisiones: 7%
  • El dinero no está seguro: 7%

¿Por qué hay escasa cultura financiera? Son varios los factores, al respecto, el economista y exministro de Producción Kurt Burneo, explicó a EFE que: “La informalidad financiera es un efecto de la informalidad general del país”, según el experto, somos una economía donde el 45% del producto bruto interno se asienta en el sector informal.

Además, agrega: “Antes de la pandemia, 7 de cada 10 trabajadores estaban en condiciones precarias, con empleo de baja calidad. Entonces, si la gente recibe sus salarios, pero no está en una planilla, si no hay cotización en el seguro de salud, una de las últimas cosas que hará un trabajador es meter su dinero al banco”.

A todo ello se suma que los incentivos que da el sistema financiero para ampliar la bancarización son insuficientes: “Mantienen una tasa pasiva para las cuentas de ahorros similar a cero”.

¿De qué trata el financiamiento informal?

Por lo antes explicado, se entiende que, en nuestro país, el acceso a las fuentes de financiamiento que ofrecen las entidades “Formales”, está limitada para un reducido sector.

Desde antes de la pandemia, las necesidades de acceso a capital de trabajo o créditos de consumo ya era un tema de alerta.  Como resultado a estos requerimientos, ha surgido un complejo y diverso sistema financiero  “Informal”, cuyas características incluyen:

  • Altas tasas de interés
  • Ausencia de historial crediticio
  • Desconocimiento de la fuente de los recursos
  • Métodos de cobro violentos e intimidantes
  • La informalidad se desarrolla al margen de la legalidad

A nivel nacional, cientos de microempresarios, agricultores, independientes e incluso trabajadores que están en planilla, han tenido que optar por una especie de financiera alternativa (préstamos informales), principalmente porque no cumplen con los requisitos exigidos por las entidades financieras para acceder a créditos formales.

Los prestamistas informales no exigen mayores requisitos y desembolsan el efectivo con rapidez, sin embargo, el pago de las cuotas suele cobrarse a diarios, debido a otra de las trampas de la informalidad, en un modelo donde el manejo del flujo de dinero generalmente es diario y no mensual.

Debate

Dentro del arduo debate que significa la informalidad para nuestro país, se han propuesto varias iniciativas que tienden a propiciar la bancarización a través de líneas de financiamiento a plazos y tasas competitivas.

Sin embargo, los expertos aseguran que, no se debe imponer la disminución de las tasas, lo más adecuado es que estas tasas disminuyan como resultado del incremento de la competencia entre la banca local e instituciones financieras del exterior, es decir, abrir el mercado local para empresas financieras internacionales que se especialicen en microfinanzas.

Escrito por: Grupo Verona

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