skip to Main Content
(511) 221 8999

FAO: El reto de la sostenibilidad alimentaria

A finales de 2019 según datos del informe de la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, 135 millones de personas de 55 países y territorios del mundo, padecían hambre extrema, es decir, inseguridad alimentaria severa, en el texto se advierte que esta es la cifra más alta documentada desde la primera edición del estudio en 2017, con un incremento de 22 millones en relación al año 2018.

Dentro de la investigación, elaborada por esta coalición internacional de organismos de las Naciones Unidas, gubernamentales y no gubernamentales, además se indica que 75 millones de niños menores de cinco años de edad padecieron el retraso de crecimiento y 17 millones desnutrición crónica caracteriza. Aunque los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) han tenido avances importantes en los últimos 30 años, al reducir la prevalencia de desnutrición crónica a menos de la mitad entre 1990 y 2018, lo que significó pasar de 22.8 por ciento a 9 por ciento de la población.

En la exploración se constató que los principales elementos que propiciaron este aumento fueron: los conflictos, que impactaron sobre 77 millones de personas, especialmente en la República Democrática del Congo y en Sudán del Sur, los fenómenos atmosféricos extremos padecidos por 34 millones de personas, y las perturbaciones económicas que incidieron sobre 24 millones, principalmente en Guatemala, Haití, Pakistán, Zambiay Zimbabwe.

En cuanto al panorama actual, desde la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se ha alertado acerca de la situación de América Latina y el Caribe, por estar en riesgo de que de que la crisis económica ocasionada por las restricciones para prevenir el contagio del coronavirus, se transformen en una crisis de hambre y pobreza. Mientras se alarga el paso de la pandemia, se agrava la situación alimentaria, aumentando las desigualdades sociales y la vulnerabilidad de las poblaciones, poniendo en evidencia la fragilidad de los sistemas de producción, comercio y distribución de alimentos.

Leer Más: Los índices caen a medida que los inversores rotan del crecimiento a las acciones de valor

Leer Más: SBS amplía hasta el 10 de mayo suspensión del cómputo de sus plazos administrativos

Aunque en principio, el sector agroalimentario debería ser el menos afectado, la escasez de mano de obra producto de la enfermedad, las interrupciones en el transporte, las medidas de aislamiento que restringen el acceso a los mercados y las interrupciones en las cadenas logísticas que resultan en la pérdida y el desperdicio de alimentos podrían afectar el suministro. Esto aunado a la pérdida del poder adquisitivo, que podría cambiar los patrones de alimentación de las personas, dando como resultado una mal nutrición.

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos deduce que el impacto económico del COVID-19 durante este año aumentará en 265 millones la cantidad de personas en riesgo de inseguridad alimentaria aguda. La cifra casi duplica las estadísticas de 2019 cuando se contabilizaron 135 millones en esa situación.

De acuerdo con el organismo internacional, esta contingencia también tendrá consecuencias en la esfera socioeconómica de cada nación, por lo que es necesario adoptar maniobras eficaces y eficientes que permitan enfrentar el complejo estado del acceso a los alimentos, fundamentalmente, de los grupos más vulnerables.

Julio Berdegué representante para Latinoamérica y el Caribe de la FAO, ha indicado que el problema, para la región, no se trata del riesgo de quedarse sin alimentos, sino que la población no cuente con dinero para adquirirlos, por tanto, explica que “En América Latina hace muchos años que el hambre no es producto de la falta de comida. Hace muchos años que superamos esa situación. Es un problema de falta de dinero para comprar comida y eso se va a agravar”. El representante asegura que, es fundamental garantizar la capacidad adquisitiva de la población más sensible ante la crisis económica que se aproxima: “Hay que evitar el deterioro del empleo y de los ingresos de millones de personas en la región, trabajadores formales, pero sobre todo millones de informales, ya que más de la mitad de la fuerza de trabajo de la región son trabajadores informales sin seguro de desempleo, de salud… muchos de ellos viven al día”.

Los efectos de la pandemia sobre la seguridad alimentaria serán diversos, dependiendo tanto de las estrategias sanitarias desarrolladas en cada uno de los países, y la extensión de la paralización económica en el tiempo, así como de la presencia o ausencia de políticas complementarias para paliar los embates financieros de la población.  La crisis mundial indudablemente pone a prueba la sostenibilidad de todos los sectores, el nivel de empleo, los ingresos familiares y por ende la seguridad alimentaria, de acuerdo con la información, estos riesgos se verán aumentados a medida que los periodos de inactividad económica se prolonguen.

Súmate al esfuerzo por controlar esta emergencia sanitaria, el Perú está en nuestras manos, sigamos las recomendaciones de nuestro Gobierno, quédate en casa”

Escrito por: Abg. Jessica Navarro

This Post Has 0 Comments

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

3 × one =

Back To Top