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Expectación política: ¿Se debilita la confianza del sector privado?

Los últimos 6 meses han traído cambios que muy pocos estimaron posibles. El miedo ante la pandemia (y lo que vendrá después) persiste en la mayoría de decisiones, por lo que tanto el sector público como el privado se están tomando los riesgos muy en serio. Esto significa que algunas actividades, bienes, servicios y procesos de producción se consideran más riesgosos y costosos de lo que eran antes. Uno de ellos es la inversión.

El deterioro de la confianza puede explicar la caída de la inversión privada nacional y también la internacional. La confianza es clave para el éxito de los negocios, por ello se ha vuelto un activo clave para el sector privado.

Principalmente por esto, urge que se facilite la capacidad empresarial, a través de un ambiente de negocios seguro que se consolide como un incentivo natural para el flujo de recursos privados.

¿Cómo se construye la confianza?

El fortalecimiento de la inversión privada, nacional y extranjera es la fuente principal del crecimiento económico y de la creación de empleos en cualquier país. Para que esto sea posible, es fundamental que exista claridad en las reglas del juego, de esta manera los dueños del capital pueden ver a un territorio como un lugar propicio en donde dirigir sus recursos.

Para que se consolide un ambiente de confianza se necesitan resultados palpables relacionados con:

  • Políticas económicas instrumentadas
  • Cambios radicales y compromisos reales con respecto a la impunidad y a la corrupción.
  • Entorno de certeza en las reglas del juego

Al juntar estos elementos, los inversionistas pueden tener la confianza de que las condiciones en las que canalizaron sus recursos no cambiarán en el tiempo por cuestiones políticas o intereses sectoriales.

¿Qué nos juega en contra?

Para los peruanos el fenómeno de los líos políticos no es nada reciente. En varias y muy diferentes épocas sociales e históricas, se han tejido situaciones cuyo desenlace ha sido una crisis de confianza envuelta en descontentos y protestas tanto en contra del sistema como de algunas corporaciones.

Sin embargo, los eventos de esta clase, mezclados con la confusión, miedo, incertidumbre e indignación que se ha asentado en nuestro país desde el comienzo de la pandemia, pueden ser un detonante de eventos desconocidos hasta ahora por nuestro sistema, que ponen en particular riesgo el futuro de los negocios de nuestro país.

Hace un par de meses, el INEI reveló que aproximadamente el 90% de los peruanos considera que la democracia funciona mal debido a los políticos. El ranking de las instituciones no confiables está liderado por los partidos políticos, seguido del Congreso y los Gobiernos Regionales.

Esta desconfianza se refleja directamente sobre la economía, inhibiendo las posibilidades de inversión y generación de empleos.

Reanimación de la confianza

La confianza se puede entender como la hipótesis que se tiene acerca del comportamiento futuro en determinadas circunstancias, así como lo qué se puede esperar al respecto.

Cuando la confianza es escasa o nula, se genera un ambiente de pesimismo generalizado, volviendo complicado el poder colaborar efectivamente para resolver los problemas y aprovechar las oportunidades.

Agregando a esto, el ingrediente del desequilibrio político que ha venido creciendo en las últimas semanas, las perspectivas y proyecciones pueden volverse rápidamente en nuestra contra.

Esta nube de incertidumbre está marcada por mercados de trabajo fragmentados, carencia de mecanismos institucionales de apoyo a la población más vulnerables, y un tejido empresarial frágil donde predomina la presencia de gran cantidad de pequeñas y medianas empresas, formales e informales que enfrentan serias dificultades para financiar su actividad.

Históricamente el traumatismo político ha sido grande, y su magnitud e impacto bastante variado, pese a ello se ha logrado salir adelante en cada circunstancia, e incluso lograr posicionarnos en los primeros lugares en cuanto a estabilidad económica. Sin embargo, hay muchas escenas que parecen repetirse, atacando directamente la credibilidad en las instituciones, dando la sensación de que la raíz del problema está más afianzada que nunca y no se consigue arrancarla totalmente.

Lamentablemente a estas alturas aun no está muy claro cuándo se superará la crisis sanitaria mundial. Lo que si es seguro y ha sido ratificado por todos los expertos en economía es que en los próximos meses y en el mundo post-pandemia es que se debe:

  • Confianza empresarial: Para revertir la perspectiva negativa de la economía.
  • Inversión privada: Para aliviar de presión a las finanzas públicas
  • Eliminar los discursos de enfrentamiento y polarización: La forma como se definen los hechos políticos en el presente están marcando nuestro futuro

Depende de todos los sectores, sociedad, gobierno y empresa decidir si el panorama que nos espere traerá desigualdades aún mayores a las actuales.  Lo complicado de esta realidad exige dosis extra de cooperación para poder salir lo más rápido posible el trabajo está en revertir la espiral descendente de la confianza.

Escrito por: Grupo Verona

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