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“En Sunat, simplificar es más importante que bajar las tasas”

sunat_gveronaEntrevista a Luis Alberto Arias, ex superintendente de Sunat y ex director del BCR, quien pide un plan contra la evasión
 

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) planea una reforma de la Sunat, cuya visión fue explicada ayer en El Comercio en exclusiva. El ex jefe de la entidad tributaria Luis Alberto Arias aprueba los grandes lineamientos de la reforma, pero también espera cambios profundos en su modelo de gestión institucional.
 
El Gobierno plantea bajar el IGV y revertir la reducción del Impuesto a la Renta empresarial.
Analizar medidas individuales es siempre complicado. El viernes se ha conocido el proyecto de delegación de facultades legislativas y veo cosas positivas. Se incluirán reformas para mejorar la recaudación de los gobiernos locales. Eso es importante porque los impuestos predial y vehicular son equitativos. También se plantea adecuarnos a la normativa de la OCDE de intercambio de información tributaria, fiscalización internacional, lucha contra la elusión y levantamiento del secreto bancario. Y se han moderado anuncios previos, como permitir a todas las mypes emitir facturas, lo cual era una medida algo audaz que podía afectar la lucha contra la evasión.
 
En ese contexto, ¿qué impuesto reduciría?
Es muy difícil arriesgar recursos y el IGV es el impuesto más importante en términos de recaudación, nos guste o no. Bajar un punto va a costar dinero. En el tiempo uno puede mejorar la base, pero en este momento no existe un plan concreto para reducir la evasión. En segundo lugar, en la experiencia internacional la tendencia es bajar el Impuesto a la Renta y subir el IGV, porque es un impuesto de fácil recaudación. Es verdad que afecta más a los más pobres, pero hay formas de mitigar eso a través de tasas más reducidas para los bienes que los pobres consumen, incluso con exoneraciones bien focalizadas. También hay experiencias recientes de transferencias directas a los más pobres en función del IGV que pagan.
 
El MEF plantea que los bonos de desempeño de los funcionarios de la Sunat estén sujetos a la ampliación del número de contribuyentes que pagan y declaran sus impuestos a tiempo, y ya no a una meta de recaudación.
El bono ha sido negativo en los últimos años porque incentivaba a toda la institución a incrementar la recaudación a rajatabla, sin distinguir entre el buen contribuyente, el elusor y el evasor. Pero a la administración tributaria hay que mirarla en perspectiva histórica. En 1991 se hizo una gran reforma. En ese momento, la recaudación del IGV era 1% del PBI y solo 1% de los negocios entregaba factura. Los funcionarios que se formaron en ese momento fueron imbuidos del gen del control. Hoy se requiere un trabajo mucho más fino y que dé mayor importancia al servicio al contribuyente.
 
¿Por dónde empezar?
Por el actual modelo institucional. Tener un superintendente por cinco años es designar un zar de la tributación todopoderoso, que no tiene que rendir cuentas a nadie. Debe haber un balance. La Sunat debería publicar sus planes institucionales, sus indicadores de gestión, sus estudios de evasión y de cuánto cuesta a los contribuyentes pagar impuestos. Todo esto debería ser complementado con un directorio al estilo del BCR.
 
El MEF dice que la Sunat dará énfasis a la tecnología.
Está muy bien, va a reducir el costo para las empresas modernas y para aquellos familiarizados con la tecnología e Internet, pero no es la panacea. Lo electrónico no va a reducir la informalidad ni la evasión. Los nuevos vientos pueden ayudar a que suba la recaudación, pero lo que se necesita es un plan para combatir la evasión.
 
Desde su experiencia, ¿qué puede hacer entonces la Sunat para contribuir a bajar la informalidad?
La informalidad no es un problema solo tributario o de tasas [impositivas]. Es un tema cultural y de la falta de beneficios que recibe el contribuyente a cambio de lo que paga: salud, educación, pensiones y seguridad social. Yendo al tema estrictamente tributario, lo más importante son los costos en los que las empresas deben incurrir por el conjunto frondoso de regulaciones: contratar a un contador, presentar declaraciones mensuales, dedicar semanas a ordenar su información cuando la Sunat las audita, el costo de tramitar un reclamo o una apelación. Nadie ha hablado del sistema de detracciones, pero este ocasiona costos enormes a los contribuyentes. Cuando a una pyme le explicas todo lo que tiene que cumplir para ser formal, se desanima. Más importante que reducir las tasas de los impuestos es simplificar.
 
¿Cuánto puede tomar la reforma de la Sunat?
Una reforma institucional no se hace de la noche a la mañana. Se tiene que empezar ya mismo, no se puede perder ni una semana más.
 
¿La institución será adversa al cambio?
En una entidad estatal siempre habrá alguna reticencia a cambiar, pero si los incentivos están alineados se podrá avanzar. La Sunat sigue siendo un activo del país.
 
¿Se debería quedar el actual jefe de la Sunat, Martín Ramos?
El tema central no es la persona, es el modelo de conducción de la Sunat. Allí es donde hay que hacer cambios. 
 
Política monetaria
Fue superintendente adjunto de la Sunat entre 1991 y 1995 y superintendente entre el 2000 y el 2001.
— Fue director y luego vicepresidente del BCR hasta hace unas semanas. ¿Cuál es su balance sobre el manejo monetario durante los casi cinco años que estuvo en la institución?
Han sido momentos difíciles. En todos los países exportadores de commodities, el alza del tipo de cambio y las presiones en los precios de los alimentos han generado que la inflación salga momentáneamente del rango meta de los bancos centrales. Pero el directorio del BCR ha sabido capear esos temporales, aun cuando nuestra economía está muy dolarizada y eso reduce la efectividad de la política monetaria. La inflación ya regresó al rango meta y la dolarización del crédito bajó a cerca de 40%.
 
El actual gobierno dice que ha recibido una situación fiscal crítica.
La caída del precio de los minerales ha debilitado las finanzas públicas en toda América Latina. En el Perú, tenemos un déficit anualizado a agosto de 3,4%. Esto ya es algo elevado, no solo por el nivel del déficit en sí mismo, sino porque nuestros ingresos fiscales son bajos. Como Gobierno Central estamos en 14% y como sector público en general entre 19% y 20%.
 
¿Qué hacer?
Este gobierno ha anunciado una trayectoria decreciente del déficit. No es una tarea sencilla porque hay demandas de gasto muy grandes. Tendrá que lograrlo a través de un aumento de los ingresos permanentes. Para ello, debe diseñar un plan para que la recaudación crezca de manera sostenida y esto ha ocurrido muy pocas veces en nuestro país. Estructuralmente, la presión tributaria siempre ha fluctuado entre 12% y 14% del PBI. Llegar a 17% es un reto descomunal.
 
¿Cómo ve el panorama macroeconómico?
El contexto externo sigue complicado, pero en el frente interno las expectativas de consumidores y empresarios han empezado con el nuevo gobierno. Lo que estamos esperando ahora es ver las reformas para que las expectativas se transformen en crecimiento que mejore la situación de todos.
Fuente: Diario El Comercio

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