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El reto de la informalidad laboral

La informalidad laboral presenta un paralelismo negativo en cuanto al crecimiento económico de un país. Esto se debe a que una mayor tasa de informalidad tiene consecuencias nocivas en el empleo, la productividad y el bienestar social. Una de las mayores consecuencias de tener un alto índice de informalidad es el bajo acceso al crédito, una deficiente distribución de bienes y servicios públicos, así como una menor recaudación de impuestos.

Aproximadamente la mitad de los trabajadores están empleados en actividades con baja productividad, es decir, tienen empleos inestables y salarios bajos, gracias a la conjunción de estos factores es bastante probable que el desarrollo económico del país está condenado al estancamiento.

Este fenómeno económico y sociocultural, que sume a millones de personas en situación de precariedad, desprotección e inseguridad, ha generado consenso acerca de la necesidad de reducirla, sin embargo actualmente existen marcadas diferencias en la forma como los actores públicos y privados proponen lograrlo. Es por ello que el combate a la informalidad ha traído como secuela la profundización de reformas flexibilizadoras, enfocadas en la aprobación de regímenes especiales o de promoción, que han surtido escaso efecto en este problema.

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Este hecho evidencia que la creación de un sistema regulatorio complejo, sustentado en la coacción y no en el incentivo para entrar al sistema, ha empeorado la situación.

 En las sociedades del mundo que se ha alcanzado cifras adecuadas de empleo y salarios, la legislación suele proteger a los empresarios, a los inversionistas, quienes arriesgan capital y crean empleo, ya que las empresas crecen en productividad, por ello, la oferta de empleo mejora significativamente y los pagos aumentan.

Existen diferentes maneras de abordar este fenómeno socioeconómico, todas las estrategias deben encauzarse en hacer más viable, atractiva y simple la incursión a la formalidad, a través de incentivos para el emprendimiento, el empleo y la inversión, las economías desarrolladas han demostrado que este es un camino seguro y probado para disminuir la pobreza.

Escrito por: Abg. Jessica Navarro

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